jueves, 22 de diciembre de 2011

Solsticio

Los árboles de navidad me dan pena, así disfrazados y tan cerca de los radiadores. Rehuyo a Papá Noel, siempre con ese aire no disimulado de farsante ajado. La iluminación navideña me parece un derroche. No me gustan los regalos de navidad ni el turrón, tampoco las comilonas ni el cava para los postres, y los villancicos rozan la tortura por aburrimiento. Sin embargo disfruto con la navidad como un niño, porque debajo del belén apolillado y toda su carga ideológica está la fiesta pagana del Solsticio de invierno: reunirse cuando hay menos luz con la gente más querida. Una norma de oro: menos luz, más amor. Tan fácil. Aparentemente.

Y si la noche no sale como pensamos, también hay más tiempo para salir fuera, a esa oscuridad tan larga, respirar el frío hondo y observar las estrellas...

miércoles, 14 de diciembre de 2011

India en Barcelona

India me persigue en Barcelona. En el colmado acabo yendo a la zona de especias, en clase de danza reconozco asanas de yoga, en los reencuentros me llevan a restaurantes indios, en la calle me veo rodeado de hindustanís. Una extraña sensación de hogar. Y para rematar, la semana budista en la Casa del Tibet. En India habría soportado horas de buses-coctelera para ver lo que aquí me ha costado media hora de pedalada.


La Puja de la luna llena fue extrañamente calmante, y las danzas sagradas dieron luz a su simbología: el cuervo protector, la paz de los ciervos, la sabiduría de los ancianos, la muerte como símbolo de impermanencia. Entre el público había monjes de azafrán, mujeres tibetanas con sus delantales, y la misma sensación de desarraigo. Como si estuviera aún en McLeod Ganj.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Montjuic

Correr me provoca una felicidad química que intento combinar con la felicidad paisajística. Suelo elegir dos recorridos que me hacen disfrutar sin demasiado esfuerzo. Uno es simplemente perfilar las playas de Barcelona, el otro es subir a Montjuic, esa montaña urbana, modesta y compleja.


Os propongo un trayecto que empieza en Poble Sec, muy cerca de las tres chimeneas. Seguid hasta los jardines de cactus de Mosén Costa i Llobera, un mágico viaje a Canarias, México e India juntas. De allí al mirador del Teleférico custodiado por sus ombús, donde la vista ya empieza a llenar los ojos. Detrás del Hotel Miramar, entre pinos australianos hay unas escaleras que llevan al jardín Joan Brossa que esconde alisos y otras sorpresas. Subid hasta el mirador del Alcalde rodeado de olmos siberianos mirando al mar, y más arriba por un túnel de pinos hasta el castillo, el lujo de hacer cumbre en una ciudad. Allí podeis volar con las gaviotas sobre el Mediterráneo, saludar al Montseny o, si el día es claro, ver picos nevados del Pirineo. Una forma de empezar bien el día.



viernes, 9 de diciembre de 2011

Un dios salvaje: delito y espectáculo

No hace falta decir mucho de "Un dios salvaje" (Carnage), comparto la unanimidad que provoca, a mí también me apasionó esta maquinaria ajustada a la perfección. Confesaré dos inquietudes:

1- El conflicto de financiar con el precio de la entrada a alguien que parece haber cometido un delito grave. Tengo el mismo problema con Farruquito, y sigue irresoluble, no he podido verlo aún. Supongo que tiene que ver con la flexibilidad y el perdón.

2- Dejarme llevar por el cine como espectáculo, no como espejo. El resplandor de la guionista, actrices, actores y director no me dejaron percibir mi reflejo en esa pantalla. Mi primer comentario fue "se convierten en monstruos!". Cuando se encendieron las luces la evidencia comenzó a ser muy patente, no pude demonizar al otro sino mirar dentro de mí: "nos podemos convertir en monstruos". Un ejercicio de humildad y compasión.

Creo que el budismo me ha influído más de lo que yo creía.

jueves, 8 de diciembre de 2011

RIchter - Rembrandt

Hubo un tiempo en el que el cerebro era un dictador todopoderoso, la única voz autorizada del cuerpo, hasta que la actual tendencia holística y descentralizada reclamó la necesidad de consenso entre todas las vísceras, especialmente el corazón. Pero ¿qué hacer cuando todos los órganos desmienten a la mente? Una solución práctica es buscar intermediarios como la creatividad.

Hay gente que piensa que el arte no sirve para mucho. A mí me da los hilos que tirando traen respuestas, es el chamán que me acompaña y me ayuda a entender esos conflictos. Por ejemplo Gerhard Richter me habla de un mundo bello pero inestable, titilante, de referencias acumuladas y difuminadas capa tras capa. Rembrandt sin embargo me muestra una perplejidad detenida, espacios interiores donde reflexionar en soledad sobre la fragilidad de la existencia. Nunca había llegado a sentirme tan cerca de estos cuadro como hoy.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Mayte Martin

Esta cantaora es la gran maga del flamenco en Barcelona. Su voz detiene relojes y corazones, sobrecogidos por ese vuelo ingrávido de cristales duros y delicados. Su aspecto es etéreo, tan discreto que roza lo espectral, sus ropas son siempre sobrias, de riguroso negro sacerdotal, y su naturaleza humana aparece en las contradicciones de su cara, una mezcla de rigor y burla, y de sus gestos, que se debaten entre la concentración y la huida. ¿Cómo alguien tan grande puede parecer tan humilde?

Esta vez no oímos su cante, sino su pensamiento:
"El arte es una expresión divina, el artista es sólo una correa de transmisión".
"El arte está por encima del artista, el artista debe preservarlo con sinceridad".
"Los artistas tenemos la obligación moral de ser verdad".
"El arte expresa cosas que no se pueden de otra manera".
"El arte es sanador, es algo que en algún punto te cambia la vida".

Se refería al flamenco, pero yo la veía reflejada en sus propias palabras, nadie podía definirla mejor.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Vuelta a casa

Frio, un frio distante que se agarró a mi cuerpo cansado y arañó mi garganta durante días.
Nubes, unas nubes metálicas entristeciendo el ambiente pero también matizando la mente.
Orden, un orden, linealidad, silencio y limpieza irreales, casi de pesadilla maniática.

La primera música que elegí en casa no fue flamenco, sino la Flauta Nágica de Mozart. Esta sorprendente influencia germánica no acabó ahí, en la televisión la canciller alemana chasqueaba el látigo económico. El resto de noticias me traían trozos del naufragio electoral en España. Todos habían perdido, pero unos más que otros.

Al llegar me esperaban intensificados el afecto y los dolores que dejé al irme. Pero vayamos por partes, primero detenerme y vaciarme, disfrutar con no hacer nada, no ver nada, no oir nada. La dulce monotonía. El lujo de una vida cotidiana y de un espacio personal.

martes, 22 de noviembre de 2011

Delhi Londres Barcelona

El avión sigue siendo un animal mitológico que te transporta milagrosamente a otros mundos y otros tiempos. El aeropuerto es el templo que nos da acceso a él, con sus propios ritos de iniciación, donde hay que demostrar fe en ventanillas, mostradores y controles hasta ser digno de participar de su entidad voladora.

La ceremonia en Delhi multiplica los habituales rituales de seguridad y de papeleo para llegar al avión. Durante esa carrera de fondo burocrática dejé algunas monedas en el bolsillo para recibir la coreografía de caricias de despedida del aduanero.

Conforme me acercaba al avión iban apareciendo periódicos internacionales, noticias occidentales, objetos y personas occidentales. La transición.

Delhi II

La vieja Delhi es una obra de arte viva no siempre agradable y Chadni Chowk es uno de sus principales bazares, un mundo saturado de callejuelas tupidas en continuo e invasivo movimiento. Era el lugar idóneo para las compras, no las pude esquivar por más tiempo.

Escoltada por el caos mugriento de Chadni Chowk está la Jama Masjid, la mayor mezquita de India, un ente fotogénico pero caprichoso y algo burocrático, con pinta de pocos amigos, llena de cagadas de paloma y con aire de agravio permanente. No es un lugar acogedor, ni tampoco un espacio para ensimismarse, el visitante parece un invitado incómodo que se tolera por ser fuente de ingresos.

Las últimas horas de un viaje son extrañas, uno termina intentando apurarlas o simplemente dejándolas pasar. Al final de mi última tarde entré en un templo hinduista de barrio para despedirme y agradecer a la Trimurti. Era la hora de la aarti o ceremonia de la tarde y los fieles se congregaban alrededor de la capilla principal. Fuego, campanas, tambores extáticos y puertas abiertas para los dioses. Gracias por acogerme de nuevo y hasta la próxima.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Delhi


Llegué a Delhi en tren, un extraño placer que sólo el que conoce los autobuses y carreteras indias puede llamarlo así. Las capitales esperan entre el caos al recién llegado con dientes afilados y con la promesa de placeres saturados, basta apretar el paso y sonreír.

El Museo Nacional es una enorme matriz circular por donde correr como un ratoncito buscando el azucarillo de la belleza a salvo de taxistas sin escrúpulos o vendedores compulsivos. Cautivadoras pinturas miniatura con las que mantener idilios de un minuto, esculturas de diosas poderosas de piernas abiertas y manos guerreras, Budhas de todos los estilos entornando los ojos a los visitantes. Un agujero del tiempo que te atrapa durante horas.
Por la noche al llegar al hotel me esperaban varias bodas indias, un atronador derroche de música y dinero, una experiencia tan saturada como incomprensible. Lo primero que se ve es al novio, cubierto de guirnaldas de billetes y de flores sobre un caballo o en carroza iluminada como un ovni, y detrás le sigue una banda de musicos con uniformes extraterrestres. A esta visión surrealista le precede el desfile de familiares, hombres trajeados bailando dionisíacamente y luego las mujeres, estáticas y agrupadas formadon una irisada nube de saris brillantes y coloridos como una enorme ala de mariposa. En el frenesí del baile los hombres lanzan billetes al aire y a veces hacen gestos explícitamente sexuales. Si la boda es punjabí, los grupos de tambores se enfrentarán en duelos de velocidad y estruendo, haciendo sudar el alcohol a los hombres que bailan y saltan.

Observé todo esto junto a un sadhu de camino al banquete, preguntándome qué hacía este santón barbudo siguiendo una fiesta tan mundana. Cuando llegamos al restaurante de la boda, todos los invitados fueron pasando sonrientes. El sadhu también entró y se sirvió comida con desenvoltura junto a otros pobres del barrio que se movían discretamente entre el chillerío de niños, invitados y vecinos. Yo, novato, ya venía cenado.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Chandigarh


Lo que estudiamos nos afecta mas alla' de lo profesional o intelectual hasta decidir en nuestros gustos y valoraciones cotidianas. Yo no habria parado en esta ciudad si no fuera por haber estudiado a Le Corbusier.

Chandigarh es un experimento urbanistico influido por el tiempo y el espacio en el que aparece. Chandigarh es desangelada y cartesiana, como si quisiera exorcizar la típica claustrofobia y anarquía indias, tanto que se excedió. Las amplias calles incitan a buscar asilo, las distancias enormes desaniman los encuentros, los angulos rectos se clavan en la retina y encajonan el cerebro. Sus construcciones parecen bunkers que han decidido salir fuera de la tierra tomando forma de edificios, como si el pesimismo de la posguerra en la que fue proyectada intentase encontrar esperanza. Ahora los edificios han perdido el halo mistico de aquel tiempo y son víctimas del pragmatismo de su actividad y su simbologia politica, yacen deslucidos por una burocracia desbordada y por la permanente presencia armada del ejercito.

Muy cerca de esos edificios gubernamentales se agazapa como un animal salvaje el Rock Garden, el sorprendente proyecto de un hombre humilde que simplemente empezó a construir con materiales reciclados un irracional espacio de laberintos para perderse, encontrarse y jugar. Un poco de calor, color y cordura entre tanto racionalismo modernista.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Amritsar: Golden Temple

El misticismo sij esta' basado en la estetica: arquitectura, paisaje, musica, poesia, el aspecto personal, una estetica sublime que tiene su climax en este templo, un espacio que me atrapo' durante tres dias.

El Golden Temple concentra una enorme densidad religiosa, estetica y social. La primera vision del edificio es sobrecogedora, de una belleza intensa y texturada, con un entorno que amplifica la intimidad y concentracion en ese edificio pequenyo que parece flotar en el lago, como un cofrecillo que guarda un tesoro y que uno no puede dejar de mirar. Para saturar los sentidos sin escapatoria suena una dulce, sobria y tensa musica mistica en todo el espacio sagrado. Los fieles y visitantes giramos alrededor del lago para cerrar un mandala urbanistico y humano cuyo centro es ese edificio dorado. Visite' este entorno muchas veces para ver sus cambios de luz, de actividad y de gentes. Su intensidad es tal que no podia estar mas de dos horas dentro.

Este complejo religioso es un mundo autonomo alimentado por la fuerza de sus fieles, hay un comedor gratuito con capacidad para 50.000 personas al dia y dispone tambien de varios alojamientos para peregrinos. Un mundo hermanado y armonioso parecia posible dentro de esta burbuja utopica. Cuando empezaba a sopesar si hacerme sij empece' a ver placas de marmol con inscripciones militares por todo el edificio, recorde' entonces el punyal ceremonial que todo sij lleva y la tradicion de guerreros inherente al sijismo. Nadie se salva de las contradicciones.

Desde aqui una ultima reflexion sobre viajar con camara fotografica: no somos conscientes hasta que punto hemos perdido nuestra capacidad sensacional al desarrollar las capacidades audiovisuales. Nuestro cerebro se ha ido adiestrando en valorar y procesar sobre todo el mundo visual en detrimento del mundo de las sensaciones, descuidando una sensibilidad mas sutil pero mas compleja y completa. Hoy agradeci no tener camara de fotos.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Amritsar por dentro


Cuando el caos de la calle empieza a ser soportable, empiezas a poder mirar hacia arriba, a esas casas senyoriales, humildes palacetes con varias plantas y decadas a sus espaldas, sin la altanería de lo nuevo. Desde el principio me atrajeron estas havelis de Amritsar, tan abandonadas que se suelen enraizar arboles en sus fachadas y azoteas. Empece' a buscar esos arboles escaladores, tan frecuentes que cada calle parecia tener uno creciendo en algun rincon. Decidi dibujarlos.

Elegi las callejuelas solitarias donde reinan las palomas, las moscas y los perros, donde mean los viandantes y apenas entra el sol. Esos edificios casi en ruinas parecen deshabitados, pero no, tan solo hay que parar un rato, el tiempo de hacer un dibujo, para darse cuenta de lo que esconden esos callejones. Conforme hago trazos se van entreabriendo puertas, celosias curiosas y progresivamente aparecen ninyos, mujeres y abuelos cascarrabias.

La hostilidad y desconfianza inicial se va diluyendo y da paso a la hospitalidad hasta invitarme a entrar en sus casas, dejarme guiar por los laberintos oscuros de escaleras estrechas y habitaciones, a veces llenas de cascotes, otras veces apuntaladas con troncos, otras inundadas. Mientras subo a tientas veo la vida de familias extensas en cada planta, me miran atonitos acompanyado por mi anfitrion y una nube de ninyos. Las habitaciones donde hay vida son humildes pero muy acogedoras, alguna foto, una television o una radio, todo alrededor de la cama con cubierta de vivos colores. Hasta llegar a la terraza que se abre a la ciudad, un microcosmos abigarrado de muros, escaleras y las copas minúsculas de esos arboles escaladores que he dibujado desde el suelo.

martes, 15 de noviembre de 2011

Amritsar

Dejo las montanyas y vuelvo al calor y bruma de las llanuras, me adentro en el Punjab, cuna del sijismo. En el autobus junto a mi viajaba uno de ellos, de bigotes puntiagudos, barba larguisima, un precioso turbante y de su bolsillo izquierdo salia el mango plateado de un punyal ceremonial.

La ciudad vieja de Amritsar es un hormiguero a punto de derrumbarse, una aglomeracion de palacetes decadentes y tiendas, almacenes de tejidos y talleres de joyeria. Las callejuelas son un estresante flujo de peatones, hombres consumidos cargando fardos enormes, bicicletas, ricksaws atestados de telas y motos enardecidas. Y a pesar de ello me encanta esta ciudad.

Estuve en varios templos, uno de ellos, el Mata Temple parecia un parque de atracciones donde se recorren tuneles, pasillos con cientos de divinidades, cascadas, rios de agua. Todo el templo lleno de mujeres. Me entere' luego que alli van a rezar quienes buscan tener hijos. En India las mujeres siguen asociadas a la descendencia y al hogar. Cuando las veo felices cargadas de hijos siempre pienso en que' condiciones paren. Veo mi hotel, los restaurantes y me imagino los hospitales. 

El Golden Temple esta' en medio del agobio de la ciudad vieja y merece un capitulo aparte.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Dhauladhar: Triund



No podia irme sin adentrarme un poco en esas montanyas que casi podia tocar al levantarme. Triund, es una excursión de dos días, esta' 1200 metros por encima de Mc Leod Gang en un entorno fantastico: montanyas nevadas de 4600 metros, nubes cambiantes pegadas a las laderas, robles, rododendros que aqui son arboles, aguilas, pajaros carpinteros y banderas de rezos tibetanas. Por la noche, hablando junto al fuego y tras una exigua cena, no sabes bien donde mirar, si a las luces de los pueblos de abajo o a las estrellas y los picos iluminados por la luna de arriba.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Mc Leod Ganj


La primera sorpresa al levantarme fue la enorme montanya detras de Mc Leod Ganj. La segunda fue constatar la mayoritaria presencia tibetana y extranjera.

Reconozco que estoy perplejo, me esperaba una especie de Vaticano con buen rollo y la realidad era algo mas parecida a un campo de refugiados con una sensacion permanente de desarraigo e injusticia. Y al visitar sus templos el budismo me parecio' criptico y localista, de una estetica que me era extranya y disonante con las palabras atractivas de un Dalai Lama risuenyo y compasivo.

Me sorprendio' encontrarme dos budismos: por un lado las elaboradas tecnicas de meditacion y concentracion de la jerarquia religiosa que llegan a Occidente, y por otro la idolatria y fetichismo de la gente comun, no muy lejana de cualquier otra religion. Alrededor de la quietud del buda aparecía una religion de movimiento: las banderas de rezo, los molinillos de oracion, los cilindros giratorios, el circuito que circunvala los templos o el que rodea la casa del Dalai Lama y que la gente recorre al atardecer. Todo rezo se activa con movimiento.

Aparte de esto el festin exotico esta' asegurado: gentes de las montanyas de piel curtida y ojos rasgados, mujeres con largas trenzas unidas en los extremos y delantales de rayas, sobre todo de edad madura, muy pocos jovenes. Y monjes, muchos monjes de toda condicion, humildes y ostentosos, gordos y flacos, grandes y pequenyos, pios y despreocupados. Como en cualquier otra religion.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Rewalsar - Mc Leod Ganj

Llegue' de noche y al dejar la tetrica estacion de buses me recibieron carteles luminosos de restaurantes y discotecas, musica house atronando y los gritos de turistas algo borrachos. Me esperaba otra cosa de la sede del Dalai Lama.

Polvoriento y descompuesto por el viaje, de nuevo me deje' cautivar por la primera habitacion acogedora que me recibio', al doble de lo que pago normalmente. Tras la cena opte' por refugiarme en la habitacion y aprovechar para ver la tele: melodramas familiares, videoclips de Bollywood, pelis de guerra histrionicas y series de historia sagrada hinduista algo inocentes. Cai rendido antes de los anuncios de productos para adelgazar y de objetos religiosos.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Rewalsar

Este lago es sagrado para las tres religiones que visito, pero sobre todo para el budismo. Me aloje' en un monasterio budista (habitacion individual con banyo privado y tele) y por la manyana pude asistir a la primera oracion de madrugada con desayuno incluido. Afortunadamente solo duro' una hora, si no me da un pasmo: no fue nada folclorico, tan solo recitacion de textos, pero para mi fue un no parar de mirarlo todo. Por la mañana subi monte arriba para visitar el templo budista en construccion que acoge una enorme escultura de Padmasambhava y tiene unas pinturas fascinantes.

Para desengrasar de tanto mantra me adentre' por un bosque de pinos del himalaya, esbeltos y sofisticados como plumas esponjosas. Volvi' lleno de picotazos de insectos y de semillas silvestres agarradas a mi ropa, un buen ejercicio de desapego a la carne.

martes, 8 de noviembre de 2011

Shimla - Rewalsar

Hoy tengo tres noticias, una mala y dos buenas.
- Me he dado cuenta que India ya me ha poseido y empiezo a camuflarme. Mi olor ahora es especiado y mucha gente me habla en hindi, seguramente porque he cambiado la barba por un bigotazo etnico.
- Por fin he controlado la diarrea. Me negaba a dejar de comer y la cosa iba a peor. Tras este dia de viaje a base de cacahuetes y algo de arroz todo ha vuelto a la normalidad.
- Entre un bus y otro he perdido mi camara de fotos. Algo inaudito. Aun me sorprende que un hecho asi me haya provocado tal tormenta animica.

De toda perdida hay un aprendizaje. Mi camara de fotos era mi companyero de viaje y mi memoria. Se puede viajar actualmente sin camara? Como modifica nuestra mirada una camara en el bolsillo? Viajamos para vivir otro presente o para tener otro pasado? Sea como sea me comprare' otra en cuanto llegue a casa.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Shimla

Me encanta esta ciudad, enganchada a una colina a 2000 metros de altitud y con un bazar laberintico lleno de vida que recuerda a las ciudades del Rif marroqui'. Desde lo alto tambien se pueden ver los Himalayas direccion a Manali, esa luz blanca y afilada de los picos a lo lejos. Los vi en su esplendor desde el punto mas alto de la ciudad, el templo dedicado a Hanuman, el dios mono.

Hoy decidi' despreocuparme y tomar un tour por los alrededores. Altamente decepcionante. El mejor momento lo tuve al escaparme de un mercadillo y un parque de atracciones exiguo al que nos llevaron para adentrarme en un bosque de Cedros Deodaras, tan bonitos y esbeltos que merecen las mayusculas. Quedarme ensimismado en los juegos de verticalidad de sus troncos y la horizontalidad de sus ramas en una esponjosa superficie que parece a punto de alzarse flotando.